Cuestionario Grieta: 03 Fernando Guzzoni

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Reseñas de sus trabajos están en los medios más importantes del mundo: The New York Times, The Hollywood Reporter o Variety. El 2008, luego de estrenar su primera incursión cinematográfica, el Festival de Cannes le otorgó una beca para trabajar su primer largo de ficción. Cuatro años más tarde se trasformó en el ganador del Festival de San Sebastián con su ópera prima. Ha sido catalogado como uno de los protagonistas del novissimo cine chileno. Sin embargo, eso no importa. Lo más importante es que se transformó el propio artífice de su lugar y espacio.

 

Director, guionista y hasta productor de sus películas, nuestro nuevo invitado ha decidido estar alejado de grandilocuencias, de vitrinas ficticias, autobombos y de alzar la voz si no es necesario. Un elegante minimalismo ha sido, no solo su estética, sino su ética trabajo y modelo de vida.

 

Certero, espeso y contemporáneo. Arriesgado, testarudo y agudo, Fernando Guzzoni es uno de los directores que ha sabido construir un relato sin decir una sola palabra. Al contrario, ha dejado que su trabajo hable de su visión de mundo, de su peculiar mirada del sujeto, de sus derrotas, épicas y triunfos.

 

Desde La colorina, (velo completa aquí) el documental que volvió a la escena a una de las poetas nacionales más radicales del último tiempo; pasando por Carne de perro, con su dura mirada, tanto de la dictadura, como desde el lugar que habita un victimario; hasta Jesús, que se inmiscuye en la intimidad desprejuiciada y desafectada relación de los jóvenes de hoy, son parte de un inventario que intenta visibilizar un cuerpo que se autodisecciona.

 

Sus películas son fragmentos, pequeñas piezas-ensayos en los que desarma y articula su propia biografía, el lugar que escoge para hablar de sus temores, dudas y visión de temas tan cotidianos, como la familia, amistad, amor, la política y sexualidad.

 

¿Qué es lo primero que haces en el día?

 

Tomar el teléfono del velador, actualizar mi email y luego Ir al baño y ponerme mis lentes de contacto.

 

¿Cuándo piensas en creatividad en qué piensas y por qué?

 

Pienso en personas que toman riesgos creativos o que rompen cánones en sus diferentes disciplinas. Pienso en tantos que consagraron su vida a algo poco lucrativo y que se han valorado post mortem. Pienso en cualquier cosa menos en un creativo de publicidad.

 

¿Cuáles son los tres libros que te han marcado y cambiado tu manera de pensar, ver y enfrentar el mundo?

 

A los 15 años, La insoportable levedad del ser; a los 19, Poemas y antipoemas; y la obra de Bolaño completa diría que me ha marcado muy decisivamente.

 

¿Qué tan importante es la música y de qué manera afecta tu trabajo?

 

Fundamental. Escribo con música y dependiendo de lo que escucho va tiñendo la forma en la que escribo y finalmente incide en el tono de las películas, además es un elemento que me permite concentrarme. Últimamente escribo escuchando Antón Webern, Béla Bartók y Jhony Greenwood.

 

¿Cuál es o son las películas fundamentales en tu vida y por qué?

 

Al azar de Balthazar, pero en general todo Bresson. Me conmueve mucho y siempre que lo vuelvo a ver es como redescubrir el cine. Los 400 golpes, de Truffaut. es otra película que puedo ver hasta el hartazgo, una película de una belleza infinita. Además tuve la suerte de conocer a Jean Pierre Léaud y decirle “Muchas Gracias”. Por último Persona de Bergman es una película muy fundacional para mi. Podría ver estas películas siempre y nunca aburrirme.

 

¿Si pudieses hablar con un personaje, de cualquier ámbito -literario, arquitectónico, artístico, científico o el que quieras-, quién sería y qué le preguntarías?

 

Me hubiese gustado almorzar con Raúl Ruiz y preguntarle ¿qué es lo misterioso en el cine?

 

¿Cómo es tu ritual de trabajo? ¿Cuáles son las cosas fundamentales que no deben faltar?

 

Silencio, películas, libros de consulta o cosas que haya decidido que son parte del imaginario que estoy escribiendo, Internet, parlantes, ojalá estar solo, ojalá cerca del mar. Y, cuando estoy filmando, necesito construir un espacio entre mi equipo y los actores, dos mundos privados que dialogan, pero que no se confunden.

 

¿Estás realmente haciendo lo que quieres hacer? Si fuera así, ¿qué es eso que estás disfrutando? Si es no, ¿qué es lo que te ha detenido?

 

Hago realmente lo que quiero. Escribo películas que dirijo, que es mucho, es todo.

 

¿Cuál ha sido el trabajo, proyecto, obra o idea que te hubiese gustado pensar o hacer y por qué?

 

No me gustaría haber hecho la obra de otro, lo único que quiero hacer siempre es la próxima película que tengo en la cabeza.

 

¿Qué defecto crees tener que te ha permitido, a partir de darle una solución, crear algo realmente útil y de qué se trataría esto último?

 

Terquedad. Detrás de cada película hay una implacable terquedad.

 

¿Cuál es tu forma de vencer el cansancio o la desmotivación?

 

La posibilidad de crear un mundo propio que dialoga o no con la realidad es un aliciente muy fuerte. El cine es mi utopía personal. No hay tiempo para cansarse o desmotivarse.

 

¿Cuál ha sido tu mayor apuesta, la peor y qué sacaste de ambos casos?

 

Mi mayor apuesta es hacer películas que a veces van a contra pelo con lo que dice la corrección política o la industria y lo peor puede ser correr el riesgo de eso en términos económicos, pero hacer cine a través del cálculo no tiene mucho que ver con mi espíritu.

 

¿Existe alguna frase que creas que define o le da sentido a tu trabajo?

 

As long as movies are depressing life isn’t, de  Fassbinder 

 

Si tienes la oportunidad de usar una gigantografía, en el lugar y con el contenido que quieras, ¿dónde estaría y qué pondrías?

 

La pondría en todas las plazas de armas de Chile y escribiría una frase de Raúl Ruiz: Si te portas mal en esta vida te reencarnarás en chileno.

 

¿Qué consejos te darías a los 20, 25, y 30 años? Y cuéntanos en qué periodo de tu vida estabas.

 

Me abrazaría y me diría lo que Rulfo le dijo a los mexicanos: O nos salvamos juntos o nos hundimos separados.

 

¿Cómo el fracaso te ha contribuido a enfrentar tu vida y tienes algún ejemplo que quieras contar?

 

Hacer cine es manejar altos niveles de incertidumbre, altas dosis de rechazos; fondos, productores, el público. Una película puede ser siempre un fracaso, depende desde dónde se mire. En nomenclatura tenística siempre me he sentido como un “lucky looser”. El fracaso tiene algo dulce.

 

¿Hay algo sobre lo que hayas cambiado de opinión recientemente? ¿Por qué?

 

He cambiado de opinión sobre la estructura de tres actos clásica, sobre la hegemonía del modelo narrativo. Ya no lo desprecio, ni lo miro con desdén. ahora lo observo con cierta pudorosa galantería.

 

¿Qué cosa crees es cierta, a pesar de que no se puede probar?

 

La pureza y la honestidad.

 

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