Cuestionario Grieta 15: Fran Straube

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Saltar y tomar el riesgo. La luminosidad de esta nueva etapa y la pureza de estos nuevos aires parece ir de ahí, de un tránsito más lento, maduro, de ir paso a paso en el vertiginoso camino del quehacer. Pocos corren el riesgo, muchos quedan en medio del camino. Y dentro de ese primer grupo se encuentra Fran Straube, quien ha hecho de la música su lugar vital.

 

Recuerdo una respuesta del escritor uruguayo Mario Levrero, que hace eco cuando pienso en nuestra invitada de hoy. En alguna ocasión, alguien le preguntó cómo buscaba los temas de sus novelas. El narrador de “La novela luminosa” respondió con rapidez y hastío: “Esto no es una novela, carajo. Me estoy jugando la vida”. Y eso es lo que se desprende del último proyecto de Straube, Rubio: una apuesta de todo o nada, un cardumen de peces que transita entre el agua, haciendo un ejercicio coreográfico en señal de abundancia.

 

Podríamos ver solo la superficie, comenzar a enumerar las iridiscencias, decir, por ejemplo, Primavera Sound, Indie Week, Ruido Fest, KEXP: Barcelona, Nueva York, Chicago, Seatltle: luces, resplandecencias, estelas, aureolas que marcan el tránsito de “Pez”, su disco debut, que da inicio a un viaje creativo, disciplinado y maduro, que ha encontrado, finalmente, su hábitat.

 

Damos la bienvenida a un nuevo Cuestionario Grieta a Fran Straube:

 

¿Qué es lo primero que haces en el día?

 

Todos los días son distintos. Aunque algo que no varía es que siempre me despierto muy temprano. Hay días que hago deporte, otros desayunos de batidos y frutas, también, cuando duermo con mi amor, regaloneo y es muy rico abrir los ojos y tener esa sensación que te embarga, que es algo similar a esa felicidad que me da cuando parto caminando al estudio con mis audífonos. En general, me gustan las mañanas, intento aprovecharlas y hacer la mayor cantidad de cosas en ese tiempo.

 

¿Cuándo piensas en creatividad en qué piensas y por qué?

 

En el gran misterio.  La creatividad y su espacio invisible, tan preciado es ese lugar donde pertenece. Me encanta que sea así, que se trate de un gran misterio.

 

¿Cuáles son los tres libros que te han marcado y cambiado tu manera de pensar, ver y enfrentar el mundo?

 

Siddhartha, Éramos unos niños”, de Patty Smith y Alejandra Pizarnik.

 

¿Qué tan importante es la música y de qué manera afecta tu trabajo?

 

La música, para mí, es terapia y lo es todo, es mi gran refugio en este mundo, es un canalizador en mi emoción y desahogo.

 

¿Si pudieses hablar con un personaje, de cualquier ámbito -literario, arquitectónico, artístico, científico o el que quieras-, quién sería y qué le preguntarías? 

 

Me encantaría ser amiga de Thom Yorke, le pediría que me enseñara piano y que jugáramos a la música juntos.

 

¿Cómo es tu ritual de trabajo? ¿Cuáles son las cosas fundamentales que no deben faltar?

 

Agua. Tabaco. Café. Marihuana.

 

¿Estás realmente haciendo lo que quieres hacer? Si fuera así, ¿qué es eso que estás disfrutando? Si es no, ¿qué es lo que te ha detenido?

 

Sí, gracias al universo, he podido hacer lo que me gusta. Gracias a eso, sé que no tengo un límite o techo. Mi cotidianidad la disfruto un montón. Cualquier cosa que se relaciona con mi trabajo la vivo con intensidad. Soy una artesana de lo que hago, una obrera de la música.

 

¿Cuál ha sido el trabajo, proyecto, obra o idea que te hubiese gustado pensar o hacer y por qué?

 

Me hubiera encantado ser creadora de instrumentos étnicos. Creo que hay una nobleza y magia gigante en ellos.

 

¿Qué defecto crees tener que te ha permitido, a partir de darle una solución, crear algo realmente útil y de qué se trataría esto último?

 

Quizás soy un poco obsesiva. Tal vez eso proyecta la idea de que soy egoísta, porque pienso mucho y constantemente en mis ideas. Y es cierto que, a veces, este impulso provoca que me ciegue y, aparentemente, no vea lo que pasa a mi alrededor. Pero no es así, aunque sí soy consciente de que soy trabajólica, por eso trato de darme el tiempo para compartir con el mundo. Aunque es difícil, me cuesta, porque disfruto mucho de mi soledad. Según mi papá, vivo en el mundo del principito.

 

¿Cuál es tu forma de vencer el cansancio o la desmotivación?

 

Deporte. Ser consciente de uno mismo: Terapiarse.

 

¿Cuál ha sido tu mayor apuesta, la peor y qué sacaste de ambos casos?

 

Mi mayor apuesta: dedicarme a la música. ¿La peor? No lo sé. Quizás, no haya tenido alguna.

 

¿Existe alguna frase que creas que define o le da sentido a tu trabajo?

 

Sí, es muy sencilla y no es una frase, es solo una palabra, pero lo suficientemente honda como para llevarme a un montón de frases y mundos: Canal.

 

Si tienes la oportunidad de usar una gigantografía, ¿dónde estaría y qué pondrías en ella?

 

“Real es lo que nos despierta”. ¿Dónde estaría? En todos lados. Creo que es necesario hacer, ser honestos con eso y con lo que ese quehacer nos hace sentir.

 

¿Qué consejos te darías a los 20, 25, y 30 años? Y cuéntanos en qué periodo de tu vida estabas.

 

A los 20: No tengas miedo a brillar.

A los 25: Llora.

A los 30: Disfruta y goza.

 

¿Cómo el fracaso te ha contribuido a enfrentar tu vida y tienes algún ejemplo que quieras contar?

 

He vivido muchas frustraciones a lo largo de mi vida, pero creo que mi voz interna o la intuición me ha dicho un secreto al oído: ¡Vo’ dale!

 

¿Hay algo sobre lo que hayas cambiado de opinión recientemente? ¿Por qué?

 

Sí, pero no puedo contarles, porque es sorpresa (jijiji).

 

¿Qué cosa crees es cierta, a pesar de que no se puede probar? 

 

Que hay seres, ángeles y energías superiores a nosotros que nos observan y escuchan. Que la naturaleza tiene una energía desbordante, solo es necesario ponerle un poco de atención para escucharla. Que existe la magia y sus señales. Y que la mente influye mucho en cualquier síntoma y enfermedad.

 

Si quieres saber más de Fran Straube y su proyecto Rubio, ingresa a su sitio web: http://rubiomusic.cl/