Cuestionario Grieta 16: Goli Gaete

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Son pocos quienes tiene esa noción tan patente de estar trabajando con un material sensible. Los recuerdos transcurren líquidos, escapan con facilidad a la mera descripción y es necesario, para invocarlos, hacer un ejercicio conmemorativo, en el que la memoria se recupera desde el cuerpo. Es él el que habla, en su reposo o tránsito, en sus zonas de confort o dolor, ahí -en lo que pulsa y conmociona- se encuentra ese hilo narrativo, la posibilidad de describir el tránsito brumoso, una imagen o, como ejemplificaría el Tao Te Ching, un dedo que apunta hacia la luna, donde el dedo son las palabras y, al mismo tiempo, el velo que impide verla.

 

La extensión de cada respuesta, de algún modo, pareciera merodear nombres, que buscan en la imagen una forma que se acerque a eso que parece imposible. ¿Cómo hablar de un quehacer creativo? ¿Cómo hacer concreto un ejercicio absolutamente abstracto? La palabra tartamuda, la memoria que busca un lenguaje posible, una forma de rescatar eso que no alcanza a llegar. Hablar de arte es, quizás, hablar de un paisaje que se divisa entre el vaho, es hablar con el filo del ojo en la neblina y sobre eso que se abre y no entendemos, se codifica una posibilidad -incierta, tal vez- de un habla y una historia que contar.

 

Goli es el líder de Tsunamis, una banda de rock, que pareciera ser el mejor reflejo del anacronismo de la recepción. Hoy, luego de más de 10 años de su disco debut, la crítica los sitúa como uno de los imprescindibles de la música chilena.

 

Tsunamis (2004), Espíritu (2005), Corre el Río (2006), Crac! (2011), Trans Express Sudamericane (2017), son ese lenguaje, que habla De Rokha, que permite codificar la intensidad con la que encienden lo que permanece oscuro e intraducible, estos discos son ese lenguaje extraño, trunco, espantoso deforme, dinámico, flexible y claro como un río para aquellos que tienen la luz puesta en sí mismos.

 

Bienvenidos a un nuevo Cuestionario Grieta:

 

 

¿Qué es lo primero que haces en el día?

 

Aunque escucho música todo el tiempo, hago todo el “ritual” de levantarme en absoluto silencio. Ducharme, vestirme, preparar mi café, lavarme los dientes, afeitarme, todo en silencio. Hace años, viviendo en Valparaíso, lo primero que hacía era prender la radio de la cocina. Hoy me gusta ese momento en la penumbra del amanecer metropolitano, en donde pareciera, por un momento muy pequeño, que todos duermen. Hago todo en silencio y con cuidado de no perturbarlo. También yo ando muy dormido y me cuesta incorporarme. La primera canción la pongo al momento de salir de mi casa.

 

¿Cuándo piensas en creatividad en qué piensas y por qué?

 

Pienso en lo que quiero (afectos). Las personas, las cosas, los lugares, los deseos, los sueños, etc. Me ligo a esas cosas y éstas me inspiran, ya sea por su presencia o su ausencia. La creatividad está ligada al afecto.

 

¿Cuáles son los tres libros que te han marcado y cambiado tu manera de pensar, ver y enfrentar el mundo?

 

Esta pregunta es igual a cuando te preguntan por tus tres discos favoritos, que me la han hecho muchas veces. Son demasiados, entonces, siempre respondo de acuerdo con los que primero se me vengan a la cabeza. Garantizo que van a cambiar, jajaja.

 

Me acordé de:

 

El niño que enloqueció de amor, de Eduardo Barrios (1915).

 

Narciso y Goldmundo, de Hermann Hesse (1930).

 

Luz de agosto, de William Faulkner (1932).

 

¿Qué tan importante es la música y de qué manera afecta tu trabajo?

 

La música y el arte son mi trabajo y por consecuencia son yo mismo. El arte, encabezado por la disciplina de las canciones (musica/literatura), es una parte fundamental de mi ser, de mi espíritu. Es más que importante. No concibo la vida sin ésta y sin ser yo parte de eso. Afecta toda mi realidad. Todo el día estoy pensando en proyectos creativos, sobre todo en canciones.

 

¿Cuál es o son las películas fundamentales en tu vida y por qué?

 

Voy a anotar tres para seguir con el formato y para poder parar en algún momento:

 

El Espejo, de Andrei Tarkovsky, por ser para mi uno de los ejemplos más claros de hacer poesía en cine. Pienso que el fin supremo de un acto creativo-artístico es convertirse en poesía o en un acto poético.

 

Paris-Texas, de Wim Wenders. Como niño, creciendo, siempre me sentí identificado con Hunter. Cuando me identifiqué con Travis me di cuenta de que ya era un adulto, un hombre. Aunque dicen que el gran secreto de la humanidad es que realmente nadie se siente adulto.

 

Cabe mencionar el sountrack bluesero y estepario de Ry Cooder. Si hay blues, me gusta.

 

Dead Man, de Jim Jarmusch. De niño siempre preferí ser indio a vaquero. Por lo demás Chile es parte del continente americano, tierra que no deja de recordarme al sentimiento nativo, originario de todos los pueblos que por milenios caminaron por aquí y que aún caminan entre nosotros. Siendo yo un ser humano mixto y habiendo nacido en la post modernidad y el nuevo mundo, esta película, que me llegó al mismo tiempo que el libro Las enseñanzas de Don Juan (C. Castañeda), me abrieron los ojos a lo que significaba una espiritualidad pre-colombina y ancestral en el contexto americano. Neil Young tambien en uno de los soundtracks más impresionantes de la historia del cine.

 

 

¿Si pudieses hablar con un personaje, de cualquier ámbito -literario, arquitectónico, artístico, científico o el que quieras-, quién sería y qué le preguntarías?

 

Invitaría a Lou Reed y le preguntaría como creó Venus in Furs.

 

¿Cómo es tu ritual de trabajo? ¿Cuáles son las cosas fundamentales que no deben faltar?

 

Necesito y dispongo de horarios fijos, una rutina, ir al estudio como ir a una oficina. Ahí intento bajar a tierra todo el material que junto en el resto de mi vida, versos, notas de voz, ideas, imágenes, etc. A veces no se logra bajar nada a la tierra. Es como dijo Picasso: La inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando. Tiene que haber, para mí, una hoja de papel, un lápiz y una guitarra o piano.

 

¿Estás realmente haciendo lo que quieres hacer? Si fuera así, ¿qué es eso que estás disfrutando? Si es no, ¿qué es lo que te ha detenido?

 

Yo hago lo que hago, respecto del arte y mi trabajo, mucho más allá de si es lo que quiero o no. No tengo realmente una opción porque es algo que simplemente hago. A veces es una bendición y otras una carga. Disfruto de la conexión directa con un instrumento y el sonido y también con las palabras y la conexión con las demás personas. De la misma manera, conectar a un nivel íntimo o profundo con otro ser es siempre también intenso o demandante. Pero el amor es así, se sabe. Está lleno de belleza y dolor. Y uno lo hace por una suerte de “llamado” que está más allá de lo racional y muchas veces del control.

 

Supongo que la parte más complicada para mí es el umbral de hacer que ese acto poético, cualquiera sea, que fue hecho o traído desde una dimensión inmaterial a una material, se convierta en plata. Cómo cuantificar, valorizar y vender algo que nunca fue concebido en esos términos es algo que he tenido que aprender a hacer. Ha sido un tema en el arte desde el renacimiento hasta hoy, alcanzando su peak a principios del nuevo milenio, en donde el acto poético o creativo, el arte, se convirtió en un acto de manejo bursátil.

 

Por un lado, quiero mantener mi proceso creativo lo más lejos del mercado y las transacciones de plata que sea posible, pero por otro lado necesito de la plata para desarrollar mis proyectos. ¿Cómo hacer q un acto sea trascendente con un pendón de una marca multinacional a tus espaldas? ¿Cómo mantener una autenticidad cuando todo está catalogado? Supongo que lo primero es enfocarse en lo más importante, el arte. Hacer ese trabajo, sin más leyes que las que uno mismo dictamine, un universo absolutamente propio. Y luego, como en un compartimento aparte, revisar de qué manera, puedo vender ese producto de la manera más conectada y respetuosa, con el trabajo mismo, que sea posible. Pensar en la manera más “provechosa”, y claro, cuando una marca me ha ofrecido “mucha” plata por un encargo o show, bueno, ahí es cuando más hay que desplegar la inteligencia y la magia.

 

 

¿Cuál ha sido el trabajo, proyecto, obra o idea que te hubiese gustado pensar o hacer y por qué?

 

¡Uf! ¿Cuál? ¿Cuántos? Desde haber participado en la construcción de Machu Picchu hasta haber pintado la Capilla Sixtina, haber sido parte del movimiento Beatnik o haber trabajado con Carl Sagan en la curatoría de los discos de las sondas Voyager. Pensándolo bien, “más simple”, hubiera querido ser parte de la nación Lakota y haber recibido mi tótem de parte de Caballo Loco o Toro Sentado. ¿Puedo cambiar la pregunta 6? Lou Reed, lo siento, te amo. 😉

 

 

¿Qué defecto crees tener que te ha permitido, a partir de darle una solución, crear algo realmente útil y de qué se trataría esto último?

 

Soy muy inseguro. Las opiniones de la gente que me rodea, especialmente de la gente que quiero me afectan tremendamente, las reviso y valoro mucho. Tengo una muy buena memoria cuando se trata de las personas y las palabras. Todas, muchas opiniones. Las cargo., aprendí que son otras opiniones. Habiendo crecido en una familia liberal jamás me sentí coartado a crear y a expresarme, por el contrario, me incentivaron a hacerlo. Pero cuando hice mi primer intento creativo y de corte profesional, cuando supe que lo q había creado lo iban a ver todos y por mucho tiempo, tuve ene aprehensiones, me dio miedo. Porque lo q yo había hecho lo había hecho en mi pieza en lo más profundo de mi ser. Porque había hecho algo que era para exorcizar mis demonios y de paso dejarle algo al mundo, algo precioso. Pero ese mundo, en ese momento creativo, no era el mundo “La Tierra”, vale decir, no era el mundo humano. Yo no les hablaba a los humanos, más bien, yo era un humano que le hablaba al universo. Estaba solo. Una voz no más. Entonces para evitarme inseguridades y ansiedades y para básicamente poder hacer mi proyecto, me puse en el lugar más expuesto y peor de todos, pensé simplemente que a todos les iba a cargar, que a nadie le iba a gustar. Y dejé de pensar en querer complacer a nadie, más que al universo mismo. Y eso me liberó de proyecciones o expectativas. Me liberó del miedo de expresarme de una manera real. Ese intento se transformó en el disco debut de Tsunamis (2004) y mi “breakthrough” como artista, yo tenía 23 años. Según una votación Mus.cl ese disco está entre los top 100 de la historia de la música chilena.

 

¿Cuál es tu forma de vencer el cansancio o la desmotivación?

 

Durmiendo, mucho. Estar tranquilo en mi casa. Salir del rollo social un poco. Dejar que las mareas profundas pasen. Tratar de ser más zen, de fluir, de aceptar, de enfocarse en agradecer lo que está y lo que hay en vez de lo que falta o está ausente. Estar sano en el cuerpo y la mente es difícil en este tiempo.

 

¿Cuál ha sido tu mayor apuesta, la peor y qué sacaste de ambos casos?

Mi mayor mejor apuesta fue retirarme de la U (UC composición musical), para dedicarme a trabajar en mi proyecto, mis canciones, mi arte, mi carrera. La peor apuesta fue irme a vivir a Valparaíso sin la madurez ni la experiencia suficientes como para haberlo sostenido de una manera sana y no haber sufrido tanto. Ambas experiencias fueron tremendamente fructíferas y la conclusión más importante que hago es que ambas apuestas/pruebas me hicieron seguir constatando cuál es mi camino y lo esencial que es, en mí, lo que hago.

 

¿Existe alguna frase que creas que define o le da sentido a tu trabajo?

 

Expresionismo y rockanroll, jajaja creo que lo definen. También creo que el sentido primero que está ligado a todas las cosas es el amor. Si no hay amor, no tiene sentido para mí.

 

Si tienes la oportunidad de usar una gigantografía, ¿dónde estaría y qué pondrías en ella?

 

Pondría en el Edificio del Teatro de la Universidad de Chile, en Plaza Italia (donde desde hace años hay un anuncio de Cannon). Ahí pondría una gigantografía que diga “Siente”.

 

¿Qué consejos te darías a los 20, 25, y 30 años? Y cuéntanos en qué periodo de tu vida estabas.

 

A los 20: “Exprésate más aún y aguanta”. Llevaba en Londres 2 años (me fui a los 18 después de cuarto medio y me devolví para estudiar música).

 

A los 25: “Ten más visión, se mas previsor”.

 

A los 30: “La gente que te quiere es el tesoro más valioso en la tierra”.

 

¿Cómo el fracaso te ha contribuido a enfrentar tu vida y tienes algún ejemplo que quieras contar?

 

Poco después de irme a Valparaíso a empezar el proyecto de una familia me di cuenta de que no iba a ser fácil. La precariedad rodante y mi inmadurez resultaron en una fase donde estuve muy deprimido. Después de 7 años, me separé y en el proceso mi expareja y nuestra hija se fueron a vivir a otra ciudad. Yo me devolví a Santiago, sin nada. No tenía ni plan de celular (jajaja), volví al departamento de mi mamá, con ella después de haber formado, trabajado y fracasado en un proyecto familiar. Había “perdido a mi familia”, todo. Fue ahí donde valoré, como nunca, a mi familia “Celestial”, las personas que estuvieron ahí en mi peor momento. Solo porque me querían. Solo por eso. Yo pensaba que no tenía ningún talento, que no servía para nada. A través de una lección durísima de humildad entendí que lo único que importa es el amor que uno da, tanto a las personas como al universo. Es lo más difícil, pero al mismo tiempo el trabajo más esencial en esta dimensión material.

 

¿Hay algo sobre lo que hayas cambiado de opinión recientemente? ¿Por qué?

 

Sí. Cada vez ser más autónomo y claro en mis proyectos y ver cómo llevarlos a cabo y, al mismo tiempo, poder trabajar y conectar con personas que trabajan desde el cariño y el afecto.  Trato de mantener a distancia a personas o energías nocivas para mi vida. Solía querer y seguir entregando mucha energía en lugares que no me nutrían. Que me drenaban. Aún lo hago, pero soy más consciente y, como fin, quiero, de nuevo trabajar desde el amor y los afectos. Participación gozosa escuché por ahí alguna vez…

 

¿Qué cosa crees es cierta, a pesar de que no se puede probar?

 

La telepatía.

 

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