Grieta: Historias de inspiración 10: hacer arte en el desayuno, la comida y la cena

rarezas / entrevistas

En tiempos donde el arte ha tomado protagonismo en el mundo del marketing, donde artistas entregan sus nombres para el beneficio y difusión de empresas, donde el capital simbólico del quehacer se pone en valor, se visibilizan sujetos que antes parecían expulsados o derechamente autoexiliados de las luces y sombras de la creatividad publicitaria, es aquí, en este preciso momento y espacio donde es necesario poner, sobre la mesa, las ideas originales y espíritus genuinos que imprimieron en el hacer un nuevo modo de ingreso, sin prejuicios y sin moverse un ápice del lugar o ética que decidieron resguardar.

 

Pienso todo esto luego de releer el trabajo de uno de los artistas que desestabilizó, literalmente, la concepción de arte, con cortes imposibles en edificios abandonados de Estados Unidos y Europa: Day´s End, realizado en el muelle del río Hudson; Conical Intersect, que llevó a cabo cerca del Centro Pompidou, Office Baroque, intervención que ejecutó en Amberes; o el conocido Splitting, de New Jersey; son algunos de los trabajos que pusieron en jaque, no solo la concepción de arte, sino también la de arquitectura.

 

Gordon Matta-Clark es el creador de estas piezas y un sujeto indescifrable. Arquitecto, performista, escritor, pero sobre todo un sujeto inquieto en continua transformación.

 

Rescatando las palabras de su amigo Pedro Donoso, existe un Matta-Clark para los arquitectos, otro para los activistas sociales o también para los escultores, si bien cada una de esas facetas son ciertas, ninguna de ellas configura la verdad y cómo no, si algo que caracterizó Gordon fue su plasticidad iconoclasta al momento de ver y vivir su entorno.

 

Sin embargo, hay una descripción que se acerca fielmente al espíritu de uno de los promotores de la anarquitectura y corresponde a su esposa y cineasta Jane Crawford: “Gordon pensaba que había que hacer arte en el desayuno, la comida y la cena, que había que hacer arte sin parar”.

 

Y fue eso, exactamente, lo que hizo. Food es uno de los proyectos que, con el tiempo, ha tomado gran relevancia. Matta-Clark logró convencer a su amiga Carol Godden, de que hicieran un espacio que diera rienda suelta a sus ideas. Fue así que llegaron a la esquina noreste de Spring con Wooster. Ahí, junto a Tina Girouard crearon este restaurant para que los artistas se encontraran, hicieran planes y fueran vistos por las personas que se dedicaban al negocio, generando empleo a los mismos artistas, quienes pudieron vivir en Nueva York, mientras luchaban por sacar adelante sus carreras.

 

De ese modo dan luz y vitrina a un espacio dedicado a la cocina, pero siempre de la mano de un carácter lúdico, artístico y conceptualmente variado; una idea que no deberíamos olvidar, sobre todo, en estos tiempos de sunsets, djs y arte en todas las terrazas capitalinas.

 

Si quieres saber más del proyecto Food, chequea el cortometraje documental de a continuación: