Grieta: Historias de inspiración 11: la verdad en 24 cuadros por segundo

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Es uno de los padres del cine de garage, con películas tan memorables como Una mujer bajo la influencia, Faces o Husbands. Sin embargo, más allá de la materialidad, las películas, los registros y esa verdad a 24 cuadros por segundo, a la que apeló Jarmush en su carta abierta, en John Cassavetes encontramos amor y, cuando hablo de amor, hablo en su más grande espectro: en cada escena, diálogo, corte, personaje o toma, la cámara pareciera estar buscando directamente el corazón, ahí en su resolución y pérdida, en su desborde y mesura, en su complejidad y simpleza, es su intensidad y tibieza, siempre el foco está en el amor, en todas sus formas, modos, discursos, reflexiones e ideas.

 

¿Por qué deberíamos hablar de Cassavetes si esta es una agencia de comunicaciones? Porque si no comunicamos con amor, sinceridad y pureza, nada de lo que hagamos tiene significado. Necesitamos comunicar radicalidad y esa radicalidad se encuentra en los sujetos, en la forma de relacionarnos y entregarnos amor, tanto en los consensos como en los disensos, en el encuentro y ausencia. Todo se trata de eso: amor, que no es otra cosa más que vida.

 

Por eso hoy dedicamos una recopilación de reflexiones que entregó Cassavetes en el libro Cassavetes por sí mismo. Espero que lo disfruten tanto como yo.

 

  1. El miedo es una motivación que hace trabajar muy duro.
  2. Fue necesario dirigirme a mí mismo para descubrir todo aquello de que era capaz para alcanzar lo máximo, aquello que la gente ama o no.
  3. Creo que cuando se es joven se debería permanecer en todo aquel lugar donde uno se siente a disgusto y afirmarse allí; porque un día necesitará enfrentarlo. Hacedlo mientras seáis jóvenes y no lo lamentaréis.
  4. Ser artista no reside más que en el deseo, la loca voluntad de expresarse completa, absolutamente.
  5. Creo que lo que hay de más increíble en el cine, no es el film mismo, sino las condiciones de trabajo. No tanto el trabajo que se hace, como los encuentros, las personas con que uno se aboca a la tarea —uno se divierte y sufre con ellos— y es lo que hace al film importante a tus ojos.
  6. Amar su trabajo y hacerlo en compañía de gente formidable. Esto es lo que me mantiene vivo. No estar sino con aquellos con quienes uno se siente bien. No aquellos que están de acuerdo contigo, sino aquellos con quienes te hallas a gusto. Simplemente es preciso amar tu trabajo. Es como cuando uno dice: “Cuando tenga dinero seré feliz” o “cuando tenga ese auto, las cosas van a cambiar”. Nada cambia. Las únicas ocasiones en las que cambian es cuando uno se divierte. Si uno puede trabajar con aquellos que ama, divertirse y no hablar más que de lo que se hace. No hablar más que del film, y aún todavía del film, y llegar hasta el fondo, y reír, denigrarlo, en suma tratarlo como a una persona. Porque en el fondo, este vínculo va a durar, ¿cuánto?… dos o tres meses, un año quizá… y luego se lo deja, ¡y se terminó!
  7. Si puedo haré films con no profesionales, gente que pueda permitirse soñar con una recompensa importante diferente a la monetaria, gente con un deseo 7 frenético de participar en un juego creativo sin saber exactamente de qué se trata. Lo que exijo a un equipo, es que brinden tanto amor al film, a la historia, a los actores y tanta inventividad y audacia como les sea humanamente posible.
  8. En resumen, nunca les queda el tiempo preciso para dedicarlo a los problemas más importantes: a saber, ¿qué es aquello que ellos quieren decir a todo precio?
  9. Es por ello que es muy importante hacer aquello que se desea, estar lo bastante implicado en su propio trabajo como para consagrarse a él exclusivamente, cualquiera sea el tiempo que ello exija.
  10. En el cine, cuando no se tienen opciones, es preciso que el film se haga a cualquier precio. Con una actitud así, tomando las cosas de este modo, un hombre puede atravesar la vida utilizando lo mejor de sí mismo, y hace verdaderamente algo de su vida.
  11. Todo lo que es preciso saber, para hacer un film, es que no hay que tener miedo de nada ni de nadie… De todas maneras, siempre he pensado que es mejor trabajar en el arte que en una fábrica.
  12. Soy un moralista en la medida en que creo que lo esencial de la moral consiste en reconocer la libertad de los otros; ser sí mismo y no juzgar a aquellos que son diferentes de uno.
  13. Jamás haría un film que trate de otra cosa que no sean los hombres y las mujeres. Quiero mostrar en la pantalla la forma en que la gente convive, su manera de querer amarse, de no querer el dinero; ¡eso es todo! Quiero mostrar los riesgos que corren por todo ello.
  14. No pertenezco a ninguna tendencia. Nunca formé parte de ninguna escuela, y podría trabajar dondequiera que sea. Las etiquetas vienen después.
  15. No pertenezco a ninguna tendencia. Nunca formé parte de ninguna escuela, y podría trabajar dondequiera que sea. Las etiquetas vienen después. Si tus películas no tienen ninguna posibilidad de difusión, si tampoco amas mucho el dinero, te queda el exhibirlas en los cineclubes: se las califica entonces de cine under–ground. No hay más que individuos. Poco importan los apelativos.
  16. Yo amo mis películas. Ellas poseen todo lo que encuentro en mis hijos. Todo lo que existe en mi familia. Todo lo que hay en mí. Ellas son toda mi vida, mis amigos. Sí, las amo. Y son películas honestas. Que sean buenas o malas, esa es otra historia.
  17. Considero al cine como un arte. Pues nada podría obligarme a trabajar cuatro anos en un garaje si no fuera por una obra de arte; un medio de expresión. Y tres anos la vez siguiente. Un día, hice cuentas: había pasado diez anos en la sala de montaje. Y no lo había hecho para volverme rico, ni célebre y ver mi nombre en los periódicos. Es una manera de expresión. Es necesario admitirlo, bien o mal, soy un artista, y todos mis amigos lo son, quiéranlo o no. Se ven obligados a negarse, en un sistema dictatorial que considera que la palabra arte es una palabra mayor. El artista es verdaderamente una figura mágica: todos quisiéramos ser artistas, tener el coraje de serlo: no tenemos la fuerza, la constancia de ser obsesivos.
  18. Se puede fracasar, en el cine, porque se carece de talento, o porque no se tiene suficiente humildad; o porque te falta ferocidad. En cuanto a mí, yo soy un gángster. Si deseo una cosa, la tomo. Debo tener probablemente una filosofía de pobre; es posible que yo sea capaz hasta de robar las monedas que se han puesto sobre los ojos de un muerto.
  19. Di aquello que eres. No lo que quisieras ser. Tampoco lo que debieras ser. Con lo que tú eres es suficiente.
  20. Siento ganas de vomitar cuando un cineasta me dice: “Hoy he logrado un plano magnífico”. Eso no tiene ninguna importancia. Lo que cuenta para mí, es que un tipo inculto como yo también lo soy, pueda ver un film mío y comprender que ha sido hecho para él.