Spotify Grieta #1: Kurt Cobain

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El aroma a pólvora aún se cuela por la nariz. El televisor pareciera seguir prendido y, a pesar de no haber señal, el chirrido de la interferencia se asemeja al sonido de los amplificadores cediendo ante la distorsión. Estamos cerca de cumplir 25 años del último suspiro del grunge o, al menos, del último estertor de su voz más icónica. Sin embargo, el aullido sigue ahí, hasta hoy. En ese lugar queda aún una estela que parece pasar de generación en generación, que viste, habla, piensa y actúa como quien cargó con el peso de representar a una época.

 

Nació en Aberdeeen, Seattle, el 20 de febrero de 1967. Kurt Cobain debería tener 52 años, pero siempre tendrá 27. Esa es la historia que ya todos conocen. Tuvo una banda. Tuvo independencia (y luego no). Tuvo ideales. Tuvo una vida (más tarde no). Luego la MTV lo vistió andrajoso y, bueno, ustedes ya saben, toda eso del grunge y bla-bla-bla. Digamos que tuvo una vida normal, con una familia normal, a excepción de los pinchazos, sobredosis, las entradas y salidas a centros de rehabilitación, incongruencias, los millones de discos vendidos, la influencia a generaciones de generaciones y su construcción de mito. Digamos, que Kurt fue un tipo normal, para lo que la MTV necesitaba o creía que debía ser un tipo normal.

 

De Cobain todo lo sabemos: Libros, documentales, reportajes, entrevistas y películas hay sobre su vida. Dijo todo lo que un ser humano puede decir y lo hizo en 27 años. Sin embargo, más allá de esa abrumadora carga, hay un legado que es innegable, hay una imaginería que escapa de los discos, música, entrevistas o declaraciones frente a decena de cámaras, periodistas, jóvenes asombrados o rebeldes encausados y que tiene que ver con los recuerdos, con el sonido fotográfico de la adolescencia de muchos, un espacio de reminiscencias, de inmadurez y descontrol, de ideales y contradicciones, de juventud y de la construcción de ese hilo narrativo que formó parte de la biografía de todos nosotros.

 

Nirvana, quizás, no sea una banda o, más bien, no es solo eso, es una especie de hábitat en el que se refugió la timidez, la búsqueda, extrañeza, diferencia y encuentro. Nirvana y Kurt Cobain, en particular, fue un par, uno que salía en televisión y que cantó la banda sonora de nuestras vidas, un par que podía caer rendido al desamor, a la abulia y al sinsentido, un par que, a pesar de tenerlo todo, seguía escondido en un lugar íntimo y entrañable: las arrugadas hojas de sus diarios. Ahí, en esa celda cuadriculada que fue su escritura confesional, también estuvimos y estamos todos, como queriéndole decir al mundo: “No leas mi diario en mi ausencia. // Está bien, ahora me voy. Esta mañana, cuando te levantes, por favor, lee mi diario. Registra mis cosas y trata de entenderme”.

 

Hoy está de cumpleaños Kurt, que es como decir que está de cumpleaños nuestra adolescencia. Por esto quisimos celebrar. Para hacerlo, le pedimos a la ilustradora Naijem, que nos realizará un dibujo basado en Kurt Cobain y, además, reunimos a una serie de personajes que habitan el mundo creativo, para que nos contaran cuál es su imprescindible de Nirvana y crearan una playlist que sirviera para festejar el silencio, a la escucha, a ese puñado de canciones y kilómetros de distancia abollando las calles que funcionaron como espejo de nuestros sueños. Esta playlist celebra eso, es decir a quien supo decir primero lo que todos quisimos decir antes. Feliz cumpleaños a Kurt Cobain y, sobre todo, a nuestra adolescencia.

 

Che Sandoval, cineasta: The man who sold the world. Porque fue la primera que escuché y, en su versión unplugged, cuando tenía como 9 años. Más tarde la redescubrí en su versión original de Bowie.

 

Alberto Fuguet, escritor y cienasta: All Apologies. Por el chaleco del video y porque decía: Everyone is gay. Nadie decía eso. La letra podría ser un poema.

 

Laura Estevez, artista y fundadora de Diógenes Cerámicas: Oh me. Nirvana está dentro de las 5 bandas favoritas de mi vida, sin duda. Cada cierto tiempo vuelvo a discos que siempre me entregan ese amor que sólo la música sabe entregar. Canción favorita no tengo, son muchas. Discos favoritos, voy saltando entre el Bleach y el In Utero. Así que me arriesgo con una respuesta media absurda: la canción que elijo para recordar al cumpleañero más bacán es Oh Me, un cover de los Meat Puppets que tocaron en el Unplugged. Voy por esa por razones muy emo (cómo no). La primera vez que escuché Nirvana fue con ese disco, junto a mi aún muy amiga Tania cuando teníamos 11 años. Aparte de enamorarnos platónicamente, para mí fue la primera vez que escuché algo de manera independiente, no a través del gusto de otras personas. Nirvana es mi primer amor musical, sin duda alguna. Y elegir esta canción es, en cierto modo, recordar mis primeras citas con su música.

 

Matías Cena, músico: Polly. Recuerdo que fue la primera canción que me aprendí de Nirvana, para tocarla en el gimnasio de un colegio.  No me gustaba Nirvana, solo escuchaba hardcore en esa época, tenía 14. Pero pude entender la melancolía, muy expresiva, de Kurt Cobain.

 

Fran Straube, músico: Something in the way. Pero la unplugged, porque fue la primera canción que aprendí en batería. Realmente, ese disco entero fue el primer disco con el que aprendí batería.

 

Juan Pablo Rodriguez, músico y co-fundador de BYM Records: About a girl. Sobre todo, porque muestra el poder musical y compositivo de Kurt Cobain en una etapa temprana de la banda (aún no estaba Dave Grohl en la batería). Además, el disco que fue grabado por 600 dólares por Jack Endino, quien ha visitado mucho nuestro país en el último tiempo, habla de la escena y el historial del que venían, cuando el grunge todavía no era grunge. Esta canción es transversal a toda la carrera de Nirvana.

 

Caiozzama, artista: Where did you sleep last night. Me encanta el cover que hace de Leadbelly, para mi gusto supera la original, además, de todos los otros covers que hizo.

 

Álvaro Gómez, músico fundador de Algo Records: In Bloom. Más que mi canción favorita fue la primera que me llamó mucho la atención, en el boom de la Nirvanamanía en los locos 90’s, claramente la batería, los breaks del inicio el video en blanco y negro (en momentos en que los músicos se gastaban millones de dólares en videos onda Michael Jackson), la canción me recordaba algo a los Beatles del principio, por su melodía y simpleza, el solo, además, era totalmente increíble, saturado (y hecho mierda por decirlo así). En fin, para un joven aspirante a rocker de Copiapó, ellos eran simplemente el futuro.

 

Álvaro Guerra, músico y fundador de la Once80: On a plain. La letra es muy buena, en un contexto en que Cobain le gustaba más como sonaba que lo que se dijera, era muy simple de ejecutar, pero con ese acorde de Sol sus2, que después Grohl usó en Everlong, creando otro hit que conquistó hasta a Bob Dylan. En fin, de chico fue la canción que más me gustó del Nevermind, a pesar de que Cobain no le gustó cómo quedó, señalando que le salía mejor en vivo, ah y por cierto la voz fue grabada a una toma.

 

Daniel Klauser, músico y productor, fundador de Tectónica Mag y  Diamante Records: Rape Me. Me gustaba cuando realmente era chico, entre los 11 y 14 escuchaba punk rock, como Sex Pistols y Ramones. Nirvana era como un puente entre el punk rock inglés y las bandas gringas. A esa edad no sabía hablar otro idioma y una vez tuve que traducir una canción y llevé esa.

 

Ceaese, músico y productor: Heart-shaped box. Para mí Nirvana marcó un antes y un después. La primera vez que lo escuché, fue porque mi viejo tenía el álbum In utero en cassette. Me llamó la atención el arte y la propuesta que mostraba la banda. Letras muy deep, sonidos excéntricos e irrepetibles, grunge sin ánimos de arreglar el mundo, ni menos de mejorar sonoramente. Heart-shaped box es mi favorita, tanto el video como la canción, ya que habla de un amor oscuro, enfermizo, sin remedio, me hizo sentido muchos años después, ya que siendo un little kid, no había manera de entender ese código oculto en las letras de Cobain, para mí un genio.

 

Pía Sotomayor, músico y productora: Where did you sleep last night. Mi canción favorita de Nirvana no es de Nirvana, es un cover de una canción folk tradicional gringa, pero su versión más conocida era la de Leadbelly. Yo tenía 11 años cuando se grabó ese MTV Unplugged y me acuerdo viendo a este personaje en la tele con chaleco de abuelo, fumando pucho. Manda a la cresta a la audiencia, dice que es la última canción que van a tocar esa noche, cuenta que una vez le quisieron vender la guitarra de Leadbelly por un dineral y empieza “Where did you sleep last night”, que es una mezcla atroz de desesperanza, rabia, frio, corazón roto. No me interesa mucho el grunge, pero me gusta Nirvana porque es más punky que llorón, y en esta canción hay una pausa que lleva años parándome los pelos.

 

Javier Fingazz, fundador de Shangri La Body Art y piercer: Radio Friendly Unit Shiffer. Me gusta mucho esta canción, aparte que In utero es uno de mis discos favoritos, tengo muy vívido el recuerdo de ese concierto que pasan en MTV (si, cuando MTV era bueno) llamado Live & Loud y la performance completa de la banda es notable. Cobain literalmente abstraída dentro de los poderosos riff que construyen esa canción.

 

Goli Gaete, músico: Rape me. Creo que como statement sociopolítico es el himno más fuerte que hizo Cobain. Creo, incluso, que el mensaje es aún más fuerte que Smells like teen spirit. Además, Steve Albini es de mis productores favoritos, junto con el álbum que produjo, In Utero, no solo por sus canciones, sino por el sonido que lograron en ese disco.

 

Ariel Pukacz:, fundador de la editorial Walden. Lake of fire. Mi canción favorita de Nirvana no es precisamente de Nirvana. Es de Meat Puppets, la tocan en su unplugged, junto a los hermanos Kirkwood. Lo loco de esa canción es que la versión en estudio de Meat Puppets explica el sonido de Nirvana, funciona como una verdadera oda precursora al grunge, mientras que su versión en vivo tenía una propuesta un poco más cowpunk que no me interesa. En cambio, Nirvana en vivo logra hacer una mezcla perfecta entre ambas. Kurt Cobain estará siempre en deuda con Meat Puppets entre otros grupos, y su manera de pagarla fue homenajeándolos en ese recital tan importante e invitándolos a tocar con ellos.

 

Luz María Astudillo, poeta y traductora: Lithium y Come as you are. Creo que la primera es la perfección, pero mi favorita es la segunda, porque es muy accesible a todo público, es romántica y atormentada.

 

Pablo Pastene, fundador de Club Particular: You know you’re right. Es como la última canción que grabaron. Aun se siente el dolor. Esa pena de los 90s.

 

José Luis Torres Leiva, cineasta: Lithium. Porque me sentía muy identificado con esa rabia del momento, además, creo que también porque tomé litio durante mucho tiempo y creía ver algo en esa potencia que sentía en esa época.

 

Nader Cabezas, músico: Radio Friendly Unit Shifter. Podría decir muchas cosas, pero me quedo con el puente: “Odia a tus enemigos, salva a tus amigos, encuentra tu lugar, escupe la verdad”.

 

Alex June, músico: Rape Me. Porque Kurt apoyó la causa femenina denunciando violación con este tema.

 

Miguel Conejeros, músico: About a Girl. No sé si es mi favorita, pero sí la que primero me aproximó a su música. La melodía y ese juego clásico de Nirvana de tormenta-calma anticipaban lo que vendría luego.

 

Gonzalo Planet, músico: Heart-shaped box. Me gusta el riff descendente que comanda la canción, que junto a la melodía la mantiene en permanente tensión hasta explotar con el coro. También la manera en que está grabada y mezclada, con muchos más elementos de lo que aparentemente se escuchan. Es notoria cierta contención y cuidado en su producción, a diferencia de la crudeza de sus primeras grabaciones, lo que imagino tenía que ver tanto por una madurez musical, como con la entrada de Nirvana a las grandes ligas de la industria.

 

Kenfa Wong, artista, tatuador y fundador de Todo Mal Tattoo: Blew. Si tengo que elegir una sería esta, que abre su debut discográfico, Bleach, y que marca la pauta de lo que sería, en mi opinión, el mejor álbum de su carrera. Blew es esas canciones que se te vienen a la cabeza instantáneamente cuando te hablan de Nirvana, probablemente por su crudeza y por su ímpetu pesimista.

 

Werner Fett, diseñador: Sliver. Me acuerdo que la cantábamos/gritábamos con un amigo que murió muy joven. Nos gustaba porque ambos teníamos miedo de nuestros abuelos paternos cuando chicos y nos daba susto cuando nos dejaban en la casa de ellos. La canción habla un poco de eso. Esa canción estaba en un EP y después salió en el Incesticide el 92, que fue el segundo disco que tuve de Nirvana, después del Nevermind. Estaba Dan Peters en la batería en esa canción, de Mudhoney.

 

Álvaro Fierro, fundador de Joia: About a girl. Si bien Joia está más ligado al rap, al raggaeton o a la cumbia, que es el género que más me gusta -por la herencia de mis tíos y porque la escuché desde muy chico-, el grunge para mí marcó una etapa, fue el paso que tuve, si se puede decir así, de niño a adolescente. Creo que estaba en octavo o primero medio y con mi grupo de amigos empezamos a meternos mucho en esto y me mantuve un buen tiempo ahí. Siempre fui malo para tocar instrumentos, a pesar de esto igual logré acompañar a mis amigos a la sala de ensayos, los días viernes, donde se dedicaban a tocar todo el día. Gran parte de lo que hacían eran covers y estos, en su mayoría, eran grunge. Recuerdo que en esa época llevaba un gorro de lana que decía Nirvana y a eso me remite esta banda, marcó mi adolescencia, con su look y su mirada más emotiva de las cosas. Durante ese tiempo iba al persa a comprar videos de sus shows, tuve todos sus discos y me parece que es una de las bandas más influyentes de los 90, sin ir más lejos, en Joia entrevistamos a Charles Peterson, un fotográfico de la escena grunge de Seattle y que acompañó a Kurt en sus giras.

 

Bárbara Alcántara, periodista especializada en música: Rape Me y Polly. Mis dos canciones favoritas coincidentemente están unidas. La primera fue una canción que fue muy polémica en su minuto, incluso tuvo problemas con algunos movimientos feministas por su contenido, ya que fue mal entendida. Lo que no se entendió en ese momento fue que Kurt no estaba llevando a cabo una oda a la violación, sino, al contrario, lo que buscaba era denunciar un hecho que ocurrió en uno de sus conciertos. Mientras tocaban Polly (que es la otra canción favorita que tengo) violaron a una de las asistentes al concierto. Ambas canciones, aunque quizás más la primera, comparten esa profunda oscuridad característica de In Utero, que a mi modo de ver es uno de los mejores discos de esta banda, sobre todo, por su brutalidad desgarradora, también porque ahondan en ese golpe o cambio de melodía que lograron en cada una de sus canciones, permitiéndoles pasar de una estrofa a otra o al coro, generando extremos opuestos, sin olvidar la voz de Cobain que es siempre profunda,  cargada de emociones, de esas etapas de las que queremos arrancar o de las que no queremos situarnos por mucho tiempo. Recuerdo una amiga con esa canción, coincidíamos en el gusto por este tema y, cada vez que la escucho, me remite a ella. Murió hace un tiempo atrás, por lo que tiene un significado muy especial para mí.

 

Josefina González, escritora y músico: Lithium. Sin duda esta es mi canción favorita. Porque es realmente indescriptible ese momento en que se entiende cómo funciona una canción, después de que te pega como un rayo encima. ¡Y el video en vivo! Casi me muero la primera vez que lo vi. La energía misma del ser humano. Eso es. La amo (la acabo de poner). Me gustan los hits, Smells like teen spirits y All apologies, estar feliz y solo a la vez, como dice la letra. Me dan ganas de mandar todo a la chucha y ser joven por siempre. (Ahora puse All apologies y me salió vale otro: In bloom). Hay poca gente de mi edad que no le pase algo con Nirvana. Es un símbolo noventero.

 

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