Spotify Grieta #4: Scott Walker por Nader Cabezas

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Hace exactamente un mes mencionaba a Scott Walker a propósito de la muerte de Mark Hollis. En ambos pudimos observar una tendencia progresiva hacia el silencio. Hollis fue más radical en ese sentido, mientras que Walker se mantuvo activo, hasta el último momento. A su manera, claro.

 

Nacido en 1943 en Hamilton, Ohio, Noel Scott Angel aka Scott Walker, fue una estrella de la música desde pequeño, una especie de Pablito Ruiz de los años 50. A mediados de los 60 junto a John Maus y Gary Leeds forman The Walker Brothers y parten a buscar suerte a Inglaterra. La arriesgada jugada de irse a Europa (mientras The Beatles y The Rolling Stones triunfaban a lo grande en Norteamérica) da sus frutos a través de dos hits sellados con la voz de caoba de Walker: Make it Easy on Yourself y The Sun Ain’t Gonna Shine Anymore.

 

Sin embargo Scott, más en sintonía con la Beat Generation y el cine de autor que con los autógrafos y las ruedas de prensa, se cansa de aquella proto boyband y comienza su carrera solista con Scott 1, en 1967, influenciado por la chanson, sobre todo Jacques Brel. En una época donde reinaba la psicodelia (el ‘67 también se publicaba Piper at The Gates of Dawn de Pink Floyd), Walker es visto como un tipo con muy buena voz pero con gusto de abuelo. De esa manera, sus álbumes solistas venden cada vez menos, formando una pendiente cuyo último hito es Scott 4 en 1969. Ignorado y mal interpretado (aunque gente como Bowie sí estaba prestando atención) Walker opta por una prolongada reclusión.

 

Sin más preámbulos, les dejo una selección de 15 canciones de Scott Walker para que lo apreciemos como corresponde:

 

Mathilde: Canción que abre Scott 1 con timbales y un arreglo de trompetas que debió haber sonado extrañísimo para los oídos de la muchachada europea del 67. Mathilde es una traducción inglesa de una canción del belga Jacques Brel. Con su voz única, Walker canalizaba perfectamente la carga melodramática y existencial de la chanson y en el intertanto, aprendía a componer sus propias canciones. No sería descabellado afirmar que Walker se reinventó copiando al pie de la letra la chanson.

 

Charlie, no quiero más cerveza / esta noche voy a beber mis lágrimas / Matilde ha vuelto a mí / ve y pregunta a la mucama si escuchó lo que dije / dile que cambie las sábanas de la cama / Matilde ha vuelto a mí.

 

Montague Terrace (In Blue): El segundo track de Scott 1 marca el debut de Walker como compositor. Muy en sintonía con el retrato social del cine Kitchen Sink de principios de los 60, Walker nos cuenta melodramas de la clase obrera, vividos a puerta cerrada. Vidas sin importancia, amoríos de vendedor viajero, señoras que sacuden alfombras en la calle, afuera de la pensión.

 

La muchacha al fondo del pasillo hace el amor / sus pensamientos yacen inertes como piedra hecha trizas / sus caderas están llenas de historias que contar / de todas las noches que ha visto / Tus ojos se prenden como frío fuego azul / el aroma de los secretos está en todas partes.

 

Always Coming Back to You: Con arreglo de órgano y clavicordio, es una delicada pieza donde se habla del amor perdido y recobrado posteriormente a través de imágenes invernales. El amor ha pasado hace tiempo ya, pero el hablante sigue atesorando las lluvias en compañía.   

 

Cómo era entonces oír tu nombre / dónde está la muchacha que una vez conocí / corriendo a casa a través de parques invernales / brazo con brazo y corazón con corazón / ahora como niños en la oscuridad / nos tomamos de la mano y miramos la lluvia / Cuando me besaste / mis ojos despertaron / corriendo en las mañanas por calles repletas / solo para perder el bus al final / pero nos reíamos, nos besábamos / ¡Al diablo!

 

Plastic Palace People: Es el arte poética de Walker, donde ha encontrado su propia voz y se desplaza seguro entre imágenes de una novedad absoluta. Como una mezcla entre 8 ½ de Fellini y Alicia en el País de las Maravillas, nos muestra ciertos atisbos experimentales que serán parte fundamental de su obra a partir de los años 80. Una introducción de siete segundos basta para subirnos al bote, a merced de una marea de cuerdas y piano. Walker parece sentirse a gusto entre niños y locos.

 

Sobre el techo Billy navega / una cuerda atada a sus calzoncillos / por calles de adoquines corre un niño / y grita “¡Billy, baja de ahí!” / “¡Mi mamá te llama!” dice con voz quejumbrosa / Aprieta una cuerda en su pequeña mano / “No hasta que vea encenderse el cielo” / Entre lágrimas, el muchacho comprende / “No tires de la cuerda, no me hagas bajar, no me hagas aterrizar”.

 

The Bridge: Nunca deberíamos cansarnos de las canciones que nos hacen llorar. Este es un buen ejemplo. ¿Quién es la Madelaine de la que habla la canción? ¿Es una canción sobre la culpa? Mirando el agua desde un puente, aparece el ingrato reflejo de nosotros mismos en otro tiempo. Buscando perdón en el fondo del río.

 

Antes de que la botella nublara mis ojos / a tal punto que no podía mantenerme en pie / solía exagerar y hacer el payaso / mientras Madelaine lloraba. / Y ahora miro desde la orilla del río / miro mientras agita sus recuerdos / Las palomas blancas se volvieron grises y volaron lejos / Igual que Madelaine.

 

Rosemary: Si Walker tiene un lugar fundamental entre los letristas del pop, seguramente se debe a estrofas como esta:

 

Voces desde una fotografía / riendo desde tu muro, gritando en tus sueños / despierta Rosemary y límpiate las lágrimas de los ojos / Levántate y cruza descalza el suelo frío / observa la luna a través del vidrio congelado / ¡Maldita sea esa fotografía, haré que la quiten! / Ella escucha los botes mientras bajan por el río / Ve un perro que forcejea para liberarse de su correa / Escucha el reloj que golpea como un martillo / hundiendo los clavos un día más en el ataúd de su juventud.

 

30 Century Man: No podía faltar el tema más conocido de Walker, citado por Wes Anderson y Futurama, entre otros. Con 1 minuto y 26 segundos de duración, usando solo guitarra acústica y voz, es flechazo seguro. Pop concentrado. Una letra que rebosa sentido pero que escapa de cualquier interpretación. Una canción de cuna que termina por abrir una cajita musical para que te duermas (o despiertes).

 

Mira a los enanos y a los gigantes / ¿Qué prefieres ser? / Y si no lo puedes entender / Aquí está la respuesta, aquí está la llave / Podrías congelarte, como un hombre del siglo 30.

 

Boy Child: En la contratapa de Scott 4, álbum al que pertenece este tema, se puede leer esta cita de Albert Camus: La obra de un hombre no es más que su lenta travesía para redescubrir, a través de los desvíos del arte, aquellas dos o tres grandes y simples imágenes ante cuya presencia su corazón se abrió por primera vez.

 

Con eso en mente, la primera estrofa de Boy Child adquiere sentido:

 

Perderás tu camino / Un niño va a caballo sobre tu espalda / Quítatelo de encima / A través de oscuros espejos bendecidos con grietas / a través de canchas olvidadas / donde solías buscar juventud / lo viejo recibe una nueva vida / alcánzala, puedes tocarla, es verdad.

 

The Old Man’s Back Again: La increíble línea de bajo de esta canción (dedicada al régimen neo stalinista) es lo primero que salta al oído. El mito asegura que fue ejecutada por el propio Walker (el bajo siempre fue su instrumento) pero bien pudo haber sido un bajista de sesión. No hay registro.

 

¿Por qué esta canción ha vuelto a ser actual? Pues bien, el viejo fascismo está de vuelta, así que a estar preparados.

 

Veo un soldado, de pie en la lluvia / Para él no hay padre tras el cual caminar / Devorado por su dolor / desconcertado por las caras que pasan / Le gustaría otro nombre, el que tiene carga una maldición / Gritó aquella gente / ¿Por qué no pueden entender? / Su madre lo llamó Iván y luego murió.

 

Shutout: Canción que abre Nite Flights, disco publicado en 1978 tras la reunión de The Walker Brothers. También figuran composiciones de Leeds y Maus, que sin ser necesariamente malas canciones (confieso mi debilidad por Child of Flames) quedan un poco a la retaguardia al lado de los cuatro primeros tracks, compuestos por Scott. Han pasado 10 años desde Scott 2 y Walker ya no habla de mujeres abandonadas… la verdad ya nadie sabe de lo que habla pero eso es cada vez menos importante.

 

Nite Flights: Recuerdo haber escuchado un programa de radio donde David Bowie recibía una llamada de Scott Walker felicitándolo por su cumpleaños. Cuando el locutor preguntaba cómo se sentía tras la llamada, Bowie solo atinaba a decir: “He escuchado la voz de Dios”. Probablemente ya conocen la versión que el duque hizo de este tema, cuyo arpegio de sintetizador se sincroniza con las luces de los aviones.

 

Trampas de vidrio se abren y cierran en vuelos nocturnos / Cuellos rotos, pesos pluma oprimen los muros / sé mi amante, seremos dioses en vuelos nocturnos / una sola promesa, una sola forma de caer.

 

Track Three: Single del álbum Climate of Hunter (1984) que cuenta con Billy Ocean en segundas voces. En un nuevo giro, Walker regresa a la composición melódica más tradicional. La letra lleva la delantera.

 

Desde la sede de los rezagados / un milagro entra a la calle / brillando con la lluvia / él sacude para limpiar el asesinato / la sombra del hijo hizo del hijo una sombra / nunca es de noche cuando muero / las nubes desérticas están abajo y el Señor ilumina / los durmientes esperan ahí con heridas en sus costados.

 

Track Five: Armónicos de bajo y luego la voz de Walker. Un minuto después entra la batería y es como si Track Three hubiese quedado abajo de Nite Flights. Al borde del post punk y del new wave, la voz de Walker parece provenir desde un lugar que no atinamos a identificar (nota: aquí mi oficio de traductor transita por lugar poco seguro).

 

Es un reflejo hambriento si él muere en la noche / escuchando el aumentar / te arranca tu parecido en circulaciones de sangre / suspendido sobre un lanzamiento / un alimento de fuerza de bajo volumen, más bajo que la lástima / se escurre bajo el corazón / y tu rehén rebobinando desde cada eclipse / gira en el voltaje / restos de lluvia en sus labios.

 

Man from Reno: Con música de Goran Bregovic y letra de Walker, fue compuesta para la comedia francesa Toxic Affair, de 1993.

 

Los asesinos del zodiaco secaron sus manos / y limpiaron las sombras de los muros / Los vecinos dicen que no tiene amigos / sus amigos dicen que lo tienes agarrado de las bolas / mira hacia arriba, podrías despedazar las estrellas / mira hacia arriba, podrías incluso detener las cicatrices.

 

Farmer in the City: Basado en un poema que Pier Paolo Pasolini le dedicó a su amante Ninetto (Uno dei tanti epiloghi), comienza con una especie de subasta donde se repite el número 21. Tanto Pasolini como Walker venían de ciudades pequeñas, por lo que la imagen del campesino en la ciudad sirve para expresar de alguna forma su alienación. Cito a Pasolini:

 

Tú sabes muy bien que el sueño es parte de la realidad y que no fue un Ninetto soñado el que ha dicho aquellas palabras, es tan verdad que te sonrojas cuando hablamos